martes, 16 de marzo de 2010

BATALLA DE LAS TRINCHERAS

Hoy, 3 de octubre, conmemoramos el 194 aniversario de la realización exitosa del combate de Las Trincheras de Aguas Calientes, acción militar ordenada por el Libertador, al brillante oficial neogranadino Luciano D´Elhúyar, la noche del 30 de septiembre de 1813, cuando velaban en Valencia al ilustre prócer, el también neogranadino Atanasio Girardot. Para entender como se llegó a la realización de este importante combate, al retroceder las páginas de oro de nuestra impar historia; estudiamos que una vez culminada la Campaña del Magdalena iniciada en la población de Barranca el 24 de diciembre de 1812; Bolívar, recibe el 27 de febrero de 1813 en la población de San Cayetano, a orillas del río Zulia, importantes refuerzos provenientes de Pamplona, entre los que se encontraban los oficiales: Rafael Urdaneta, Atanasio Girardot, Antonio Ricaurte, Hermógenes Maza, Francisco de Paula Vélez y Luciano D´ Elhuyar, y varios valerosos voluntarios, deseosos de participar en la emancipación venezolana.
El 28 combaten en San José de Cúcuta, saliendo victoriosos contra las fuerzas realistas al mando del coronel Ramón Correa. Con autorización del Soberano Congreso de la Nueva Granada, reunido en Tunja y presidido por el ilustre patriota Camilo Torres, de invadir Venezuela hasta Mérida y Trujillo, se inicia en Cúcuta el 14 de mayo la magistral Campaña Admirable, realizada en menos de noventa días, jalonada de triunfos en: Agua de Obispos, Carache, Niquitao, los Horcones y Taguanes, hasta llegar a Caracas el 6 de agosto de ese memorable año. Comandando la vanguardia del Ejército Libertador, se moviliza el teniente coronel Atanasio Girardot, teniendo como segundo jefe al mayor Luciano D Elhúyar.
La presencia en el fuerte San Felipe de Puerto Cabello del capitán de fragata, el español Domingo Monteverde, quien se había retirado de Valencia al conocer los triunfos del avance del Ejército Libertador, motiva a Bolívar desde Caracas, enviar el día 15 de agosto hacia Valencia, tropas a las órdenes de Urdaneta, Girardot y Luciano D' Elhúyar, actividad que luego realiza personalmente el día 17, para coordinar las acciones para sitiar la principal fortaleza existente en Venezuela, lugar que debería mantenerse a toda costa por disposición de las autoridades de España, para facilitar la entrada de refuerzos y logística provenientes del exterior.
El 26 de agosto, ochocientos soldados del Ejército Libertador, atacan y ocupan los trincherones San Luís, los Tanques y Puntilla, próximos al fuerte San Felipe, causando importantes bajas a las fuerzas realistas. Sin poder ocupar la inexpugnable fortaleza, los republicanos, levantan el sitio y se movilizan el 17 de septiembre hacia Valencia con la finalidad de reagrupar las fuerzas y mejorar las condiciones de combate. El 16 de septiembre llega de España el regimiento Granada, integrado de un mil doscientos efectivos al mando del experimentado coronel José Miguel Salomón, con la misión de reforzar las disminuidas tropas de Monteverde.
El 26 de septiembre, desde Puerto Cabello, es movilizada la vanguardia del ejército realista, con seiscientos efectivos al mando del comandante Remigio Bobadilla, ubicándose en las colinas de Bárbula; Monteverde cometiendo un grave error táctico, al separar las fuerzas, se ubica en Trincheras con mil doscientos efectivos. Bolívar al tener conocimiento del dispositivo enemigo y al no poder utilizar la caballería, moviliza tres columnas de ataque con la infantería, a las órdenes de Urdaneta, Girardot y D' Elhúyar. Triunfan en Bárbula el 30 de noviembre; en la retirada, una bala le quita la vida al joven oficial de veintidós años, Atanasio Girardot, héroe en muchas batallas, cuando colocaba gloriosamente en la colina la bandera tricolor y le decía a Urdaneta;”Mire compañero como huyen esos cobardes”.
En Valencia se realizó el velatorio de los venerados restos de Girardot, Bolívar le ordena a Luciano D´Elhúyar, ejecutar la venganza de su paisano y compañero de lucha, asignándole mil efectivos de la división de cazadores, reforzados con el 5to batallón de la Unión; desquite que realiza a primeras horas del 3 de octubre, luego de cinco horas de feroz combate, desalojando a fuerza de bayoneta los dos mil efectivos de las fuerzas de Monteverde. En su veloz huida hacia El Palito y Fuerte San Felipe de Puerto Cabello, las fuerzas en retirada, lanzaron al río: fusiles, uniformes, ollas, inclusive el catalejo de Monteverde, quien salió con dos heridas, una de ellas en la mandíbula.
El bogotano D Elhuyar los persigue e inicia de nuevo el sitio a las fortificaciones porteñas, con las instrucciones de Bolívar: “Usted sitia a Puerto Cabello, hasta que se rindan o perezcan”. El importante combate que hoy recordamos con cívico fervor, llevado a cabo en este sector, conocido como Las Trincheras de Aguas Calientes, denominación recibida por las excavaciones defensivas, realizadas en la época de la colonia, para defender a Valencia de las incursiones de los piratas, participaron heroicamente: Carlos Soublette, José Antonio Anzoátegui, Manuel Manrique, el impetuoso bogotano Hermógenes Maza, de quince años, futuro Gobernador Militar de Caracas en 1814 y José de la Trinidad Moran, de apenas dieciséis años, valeroso tocuyano, incorporado en la lucha redentora desde los trece, quien se entera ese día del fusilamiento de su padre, Don Francisco en el Tocuyo y confiscados sus bienes, por defender las nobles ideas emancipadoras.
El imberbe soldado Trinidad Morán escribió:” Fue en el combate de Las Trincheras, donde por primera vez merecí la aprobación de mis jefes y fui recomendado en el boletín elaborado por el general Urdaneta, de estas jornadas tan gloriosas para las armas de Colombia”. El “siempre leal Urdaneta, elabora el día 4 de octubre el “Parte de la Batalla”, mediante el Boletín Nro. 17, enviado al cuartel general de Bolívar en Valencia, informando los detalles y éxito de la acción militar. Otro joven oficial de dieciocho años, el bogotano Francisco de Paula Vélez, destacado por su heroísmo en Bárbula y ascendido a capitán; en Trincheras mereció una condecoración del Ejército Libertador.
El futuro Libertador, al frente de una procesión triunfal con el corazón de Girardot, se dirige a Caracas el 10 de octubre, realizándose misas en las poblaciones de Los Guayos, Guacara, San Joaquín y Maracay; noble corazón colocado en horas del mediodía del 14 de octubre de 1813, en el panteón de la Santísima Trinidad de la Catedral de Caracas, propiedad de la familia Bolívar, su cuerpo se encuentra enterrado en la Catedral de Valencia, siendo la disposición de llevarlo al Departamento de Antioquia en la Nueva Granada.
En horas de la tarde la Municipalidad de Caracas, en sesión extraordinaria, presidida por el doctor Don Cristóbal Mendoza, realizada en la iglesia de San Francisco, le otorga al “Padre de la Patria”, el titulo de Libertador, y le confiere el grado de capitán general de los Ejércitos de Venezuela, equivalente hoy a general en jefe. El 18 de octubre, Bolívar agradece a la municipalidad y les dice:”Libertador de Venezuela, titulo mas glorioso y satisfactorio para mi, que el cetro de todos los imperios de la tierra”.
Al dirigirse a Caracas, Bolívar entrega el mando de las operaciones por primera vez y en este caso al denodado D´Elhúyar, ascendido a coronel. El jefe canario Monteverde, ante las derrotas sufridas, entre ellas ésta de Las Trincheras, es desconocido por sus subalternos, relevado del cargo de capitán general de Venezuela y Presidente de la Regencia de Caracas, es enviado a España el 28 de diciembre del año 1813, para no volver jamás. Monteverde había asumido dichos cargos el 3 de septiembre de 1812, luego de la Capitulación de San Mateo ante el generalísimo Francisco de Miranda, capitulación que no cumplió en ningún momento ocasionando el fin de la Primera República nacida el 5 de julio de 1811.
El triunfo de Trincheras, elevó el entusiasmo y la moral del Ejército Libertador, para continuar el afán emancipador, Los soldados que lucharon a las órdenes de D Elhuyar, fueron denominados “Valerosos Cazadores”. .
En la continuación de la lucha independentista, Urdaneta, recién ascendido a general, recibe instrucciones de movilizarse para emprender operaciones hacia el occidente. El Libertador, crea el 22 de octubre la condecoración “Orden de los Libertadores”, para recompensar a los oficiales destacados en la lucha por la independencia y se dirige a Barquisimeto a encontrarse con “el siempre leal” Urdaneta, continuando su afán emancipador.
En la augusta Biblioteca Nacional de Bogotá un retrato del prócer Luciano Deluyar, tiene la siguiente inscripción: “Jefe del sitio de Puerto Cabello en 1814, honrado como valiente, mejor adorno del ejército granadino. Libertador de Venezuela”.
El monolito alegórico a la batalla colocado el 3 de octubre de 1984, por iniciativa del Club de Leones y la Sociedad de Amigos de Naguanagua, nos recuerda esta brillante acción militar. Aún estamos en deuda, colocar en este sector, un monumento a la memoria del denodado coronel Luciano D Elhuyar, héroe de este combate, para que las generaciones presente y futura, admiren al jefe neogranadino que se destacó en el combate, vengando en el campo del honor a Girardot, su compañero de lucha, y que luego facilitó la salida de Venezuela del capitán general Domingo Monteverde. Que el bronce del monumento, resuene como una campana de gloria desde Las Trincheras para el mundo Otra manera de honrar a perpetuidad la memoria del egregio prócer neogranadino en esta fértil y hospitalaria región, es designando un instituto educacional o instalación oficial con su ínclito nombre.
Amigos todos, el combate de Las Trincheras de Aguas Calientes, fue una verdadera demostración de patriotismo, honra, espíritu de cuerpo y sacrificio; donde con voluntad de vencer y gloria, supieron vengar la muerte del valeroso coronel Atanasio Girardot.
Hispanoamérica, posee un dilatado patrimonio histórico; egregios paladines como los neogranadinos y venezolanos que participaron en esta y tantas jornadas emancipadoras, Historia que debemos estudiar y divulgar en todo momento, porque suman una vigorosa lección, siempre vigente… porque vivir sin historia es como vivir sin memoria.

Eumenes Fuguet Borregales
General de brigada (Ej.)

2 comentarios:

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